
(IMPORTANTISIMO LEER ESCUCHANDO EL CLIP DE MUSICA)
Cuando abrió los ojos lo tenía delante de él, sentado, en una silla con las piernas cruzadas y mirándole fijamente. En los ojos unas pulcras gafas cuadradas de patilla fina que ahora se quitaba para limpiarlas cuidadosamente. Brook no le perdía de vista ni un solo segundo, su mirada entre burlona y cruel, como si él fuera la araña y Aaron no más que la mosca que acababa de caer en sus redes, toda la situación estaba más que controlada por su parte, Aaron no era más que un juguetito en sus manos, podía hacerle correr como a un ratón en una rueda a sabiendas que no llegaría a ninguna parte.
Detestaba esta situación, ojala pudiera librarse un solo instante de sus ataduras, esas que le hacían llagas en las muñecas, cuello y tobillos. Solo un instante le pedía a Dios, ese Dios en el que nunca había creído, pero ahora hubiera sido capaz de condenarse a una eternidad en el infierno o el purgatorio, donde fuera necesario, solo por tener cinco segundos de libertad. La sangre le corría a raudales por las venas, podía sentir como le latía en las muñecas y el cuello, allí donde las ataduras eran más fuertes y firmes.
-
¿Qué tal estas pequeñín? –La comisura de sus labios denotaba una leve sonrisa-
-
Mejor sin estas ataduras, pero claro, no tienes el valor de quitármelas, ¿verdad?-
No se trata de valor o no, no lo reduzcas todo a eso, digamos que sería…contraproducente para mí. –Estaba disfrutando con la situación claramente-
-
Ajá, ¿sabes? Algún día te voy a matar. –No era una amenaza, solo constataba una realidad-
-
No lo dudo pequeñín, pero dime, ¿no vas a preguntarme porque estas aquí?-
Créeme, es lo que menos me importa en estos momentos, has matado a mi madre, has matado a mi padre, aunque estuviera vivo cuando yo pensaba que ya no lo estaba desde hacía años. Has matado a toda mi familia. Créeme, te voy a matar.-
Ohhh, ¿de verdad crees que hubiera hecho todo esto yo solo? No seas ingenuo, tu gatita está conmigo.Pulso un botón y el cristal que estaba tras él se volvió transparente, Estella los miraba con los ojos semicerrados, mirando hacia el suelo.
-
Ohhhh, ¿te has llevado una pequeña decepción?, ¿acaso pensabas que había alguna razón especial que no consiguieras alcanzar para que tu amiguita estuviera el otro día conmigo cuando matamos a tu padre?-
Me da igual, solo que ahora tengo un problema, tengo que matar a dos personas en vez de una, tan fácil como eso. –La sequedad de sus palabras se arrastraba por cada silaba-
-
¿Si?, no creo que fueras capaz de hacerlo pequeñín, pero, ¿sabes qué? –Brook se levanto de su silla, llevaba una gabardina larga y negra hasta los tobillos, se acerco a su cama y entreabrió la gabardina. Saco una pistola y cubriéndola con la gabardina de modo que Estella no pudiera verla la coloco bajo su almohada-
Por si alguna vez encuentras en la muerte algo de alivio a tu dolor.-
Estas cometiendo un fallo, esta pistola me va a servir para los dos.-
Ohhh, ya lo creo que sí, se que vas a matarme pequeño Aaron, de eso no hay duda, solo intento ayudarte a que cumplas tu misión.Después de eso le golpeo fuertemente en la sien y le dejo inconsciente.
………………………………………………………………………………………..
El traqueteo de la camilla donde estaba le despertó. Miraba al techo y no veía más que luces pasar: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis… No podía ver quien empujaba la camilla pero se dio cuenta de que empezó a correr mas y mas, las luces cada vez pasaban más rápidamente: quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho… Doblaba las esquinas sin ningún tipo de cuidado, estaba claro que lo trataban como a un preso, no como a un enfermo.
Las luces se terminaron. El pasillo había acabado. La luz de la Luna lo bañaba ahora todo pero a su alrededor aun veía muros. No habían salido de aquel sitio, solo estaba en algún patio exterior. La persona que empujaba su camilla se paró. Rodeo la camilla y se paro justamente delante de él, cara a cara, se quitó la capucha. Estella. El brazo derecho desnudo, la marca de los dos aros entrelazados.
Se inclino sobre la mano derecha de Aaron y aflojo la cuerda, después se inclino sobre la izquierda e hizo lo mismo.
-
Se que no vas a perdonarme, pero no puedes entender todo esto.-
No, no lo entiendo, pero tampoco creo que haya mucho que entender.El cuello aun estaba amarrado a la camilla. No podía levantarse. Estella se inclino sobre él para besarlo. Pero no lo hizo. A su cara insensible, sin denotar sentimiento alguno, solo culpabilidad, le cruzo un rayo de oreja a oreja, un leve espasmo, un sonido sordo, un hilo de sangre por la comisura de la boca. Una gota de sangre que caía sobre el rostro sin inmutarse de Aaron que, simplemente, se dedico a ver como su cuerpo inerte caía por el lateral de su cama. En un último momento Estella se agarro a la cama, dirigió sus manos al cuello de Aaron y, en vez de hacer fuerza, aflojo sus cuerdas y dejo junto a su cabeza una carta, después, termino de caer al suelo:
No pretendo que me creas, ni siquiera pretendo que leas esta carta. Lo que he hecho es abominable, me siento merecedora del peor de los castigos por haber hecho lo que he hecho, pero no podía actuar de forma diferente Aaron. Eras tú o tu familia, Brook os iba a matar a todos. Yo debía ser la topo, ganarme tu confianza y allanar el camino. Pero me enamore. Bien sabe Dios que me enamore Aaron. Fui cambiando los planes de Brook uno a uno para ir salvándote la vida. El otro día en el claro eras tú o tu padre Aaron. Ahora estabas aquí preso, pero como me prometí a mi misma te he sacado. Escribo esta carta porque seguramente tras aflojar tus cuerdas me mates, y eso lo que debes hacer. Te quiero. Siempre te he querido y me voy a llevar este amor al cielo o al infierno, allá donde Dios tenga a bien tenerme.El papel entre sus dedos estaba resquebrajado por la humedad de sus lágrimas. Miro al suelo y vio el cuerpo inerte de Estella, mirando al cielo, con una sonrisa dibujada en la boca. No pudo más que aflojarse las ataduras de los pies y arrodillarse junto a ella, ni siquiera la toco, no se consideraba digno de sentir su tacto una vez más. Se sentía manchado y maldito. Si, exacto, eso era. Eso iba a ser: Maldito para siempre.
-
Ups, parece que la nena al final no era tan mala, ¿no? Lo siento, pensé que estaba conmigo en esto hasta hace 20 minutos. No sabía que pretendía sacarte de aquí pero, mira tú por dónde, al final no fue tan mala idea darte aquella pistola, ¿verdad? Vamos Aaron, sabes lo que tienes que hacer, me tienes aquí delante, sabes lo que te pide el corazón, sabes lo que más deseas en este mundo, no hay nada más en esta existencia nuestra que pueda llenar tu corazón vacio, pero sabes que puedes quitarte este puñal del corazón, sabes cómo arrancarlo. –Brook se acercaba a él por su espalda-
Aaron se giró.
-
Vas a morir ahora mismo, sabes que voy a matarte. ¿Por qué vienes a verme si sabes que vas a morir?
-Porque es lo justo, tengo un gran sentido de la justicia Aaron, te hemos machacado la vida, has sufrido como ningún otro mortal lo ha hecho desde los primeros tiempos. Mereces poder matarme.-
En ese caso, no debería esperar más. –Aaron se llevo la mano a la pistola-
-
No, no deberías. Pero no vas a salir de aquí sin mí. Nos están viendo Aaron. Desde todos los tejados, ¿lo ves? –Aaron miro al cielo y cada esquina de tejado estaba vigilada por otros encapuchados de brazo derecho desnudo y aros entrelazados azules brillando en él- Debes elegir Aaron. Dispara y me mataras, pero estarás haciéndote el harakiri.Aaron levanto la vista, los encapuchados no le quitaban un solo ojo de encima, todos le apuntaban con precisos rifles de largo alcance. Se miró las manos, llenas de sangre de Estella. Miro al suelo para contemplarla una última vez. Encañonó a Brook sin pensarlo más y disparó… solo le dio tiempo a arrodillarse junto a Estella.
FIN.