sábado, 14 de mayo de 2011

Ni el Diablo te reconocería, pero yo sí.

Tan silencioso como está todo esta noche,
casi te creíste que estabas seguro.
Tus ojos están llenos de sorpresas,
no pueden predecir mi destino,
esperando bajo las estrellas.
Hay algo que deberías saber.
Los ángeles rodean mi corazón,
diciéndome que te deje marchar.

Ni el Diablo te reconocería, pero yo sí.

Es como si una y otra vez que me tiraras al suelo.
Debería largarme.
Una y otra vez vuelvo a por más.
Actúo dentro de tu fantasía.
Ahora se ha acabado.
No puedes mentirme a través de tu sonrisa,
he visto dentro de tus ojos.
Ahora estoy sobrio,
ya no me intoxicas la mente.

Ni el Diablo te reconocería, pero yo sí.

Casi quedas como un tonto esta vez.
Dale gracias a todos los santos.
Escondes tu tristeza tras tu sonrisa,
y te guardas para tí tus corazones rotos y perdidos.
Los pasos que das al filo de la cornisa
son más altos de lo que parecen,
Pero ya he estado antes en esa cornisa
así que no te puedes esconder de mí.

Ni el Diablo te reconocería, pero yo sí.

Apuesto a que no pudo.
Apuesto a que no pudo reconocer que aún así me metí de cabeza en el juego.
Quién soy yo para criticarlo.
De alguna forma saldré de ello y no te darás ni cuenta.
Desenmascarándote tras tu propio disfraz.

domingo, 1 de mayo de 2011

A Beckham.



Pues nada Becky, aquí me tienes escribiéndote como jamás imaginé que iba a tener que hacer. Supongo que todo lo que pueda escribir ahora no sera ni una ínfima parte de todo el dolor que tengo en mi interior ahora mismo, la desesperanza y el desgarro que supone tu adiós.

Y es que al final te fuiste, ¿eh? Tal vez fuera porque no tenías ganas de venirte a la playa conmigo, te dije que nos íbamos a ir en Semana Santa, pero el tiempo no acompañó, mucha lluvia. Pensé en dejarlo para mi semana libre de feria, ésta semana, nos íbamos a ir a la playa los dos tío, sin padres ni nada mejor que hacer que salir a pasear, tendernos al Sol en la playa, ir a comprar el pan por la mañana temprano o ir a la orilla de noche. Solos tu y yo, ¿eh tío? Yo leyendo o escuchando música y tu a mi lado, rascándote y quitándote las pulgas, como siempre decía.

No sabes cuanto te voy a echar de menos. Cuanto ya te echo de menos, y eso que solo hace un par de horas que me has dejado. Bueno, que nos has dejado. No te lo vas a creer, pero todo el mundo se ha echado a llorar cuando lo ha sabido, creo que si llegas a saber que ibas a crear tanto llanto no nos dejas, porque tu solo has sabido hacernos felices, durante toda tu vida. Hemos disfrutado todos de ti, mucho, como nunca nada nos podrá hacer disfrutar, de tus caritas, tus ladridos de cachorro aunque ya tuvieras 11 años y de tus golfadas.

Y es que eres el mejor amigo que jamás he tenido, por encima de cualquier persona. Nadie jamás me ha tenido el amor y la lealtad que tu me has tenido. Nadie jamás se ha alegrado tanto al verme después de dos semanas sin venir por casa. Nadie jamás ha tenido tantas muestras de cariño hacia mi, con tus gemidos, restregándote contra mi y llenándome de pelos blancos. Joder tío, no se como has podido irte así, sin despedirte. Llevaba una semana sin verte, nos íbamos a ver el lunes cuando volviera de Cordoba para preparar nuestra semana en la playa y no esperaste siquiera a verme entrar por la puerta trasera como siempre hacías. Nunca te voy a olvidar Beckham, porque has sido y sigues siendo mi compañero, mi amigo y mi mejor compañía. Lástima que no nos quedáramos muchas veces solos eh, sabías de sobra que cuando yo era el único que había en la casa podías entrar y salir cuando quisieras e incluso echarte conmigo a ver la tele o jugar a la play. Te aprovechabas de que sabías que yo era mas permisivo contigo.

Y ahora, de repente, sin haberlo imaginado, ya no estás. Te han arrancado de mi lado injustamente, sin hacerle daño a nadie, a ti, que solo tenías para cualquiera que pasara por tu lado una carantoña y un abrazo de los tuyos, de los de ponerle las patas en el pecho a cualquiera. Y aun así te han arrancado de mi lado. Ya no volveré a escuchar tus aullidos en noches cerradas. Ni tus ladridos de perro pequeño. Ni tus lloriqueos porque no se te echaba toda la cuenta que querías, egocéntrico, que eras un egocéntrico, nadie podía darse besos o abrazos delante tuya sin darte uno a ti, porque te ponías a llamar la atención. Ya no volverás a aparecer por detrás de las cortinas de la puerta que daba al salón desde el patio, sin encontrar la rendija por la que colarte y con las cortinas sobre la cabeza, como si fueras un monje. Ya no volverás a despedirme ladeando la cabeza como siempre que me iba a Sevilla a pasar la semana. Ya no volverás a comerte cualquier cosa de comer que te echara cogiéndola al vuelo, sin dejarla caer al suelo siquiera y sin masticar, porque tu no comías, sino que engullías. Joder, estaba tan orgulloso de ti. Y lo estoy, eres el mejor perro que jamás nadie podrá tener. Ya no volverás a estar ahí cuando vuelva, al menos no físicamente, porque lo quieras o no tío, yo seguiré esperando que salgas corriendo desde detrás de la puerta cuando la abra para abrazarme y darme la bienvenida a casa.

Solo espero, y me duele en el alma escribir esto, que estés donde estés, puedas mirar atrás, acordarte de todos nosotros y pensar que fuiste feliz, que te hicimos feliz y tuviste una vida sana, plena y equilibrada. Por si no lo sabes, yo mirare atrás y pensaré que en estos últimos 11 años fuiste esa parte de mi vida que sabía que siempre estaría ahí, esperándome, pasara lo que pasara. Te quiero tío, no lo sabes cuanto. Y te voy a echar de menos. Que sepas que siempre serás mi compañero, mi amigo y una parte muy importante de mi vida. Siempre. Estés donde estés y pase lo que pase seguirás aquí, en mi corazón y en mi recuerdo, y en mi vida. No te olvido tío, te juro que no lo hago, no puedo hacerlo. Eres de las mejores cosas que han pasado por mi vida. Te quiero de verdad.

No me voy a despedir de ti. No pienso hacerlo. Ya nos veremos, allá donde estés, espérame, te prometo que algún día aparcaré el coche, escucharás el sonido del motor y lo reconocerás, te pondrás detrás de la puerta a esperar y cuando baje la maleta, giraré la llave, abrire la puerta y ahi estaré, esperando que vengas a por mí y darme de lametazos. Solo espérame. Nos vemos pronto compañero. Te quiero.