martes, 29 de diciembre de 2009

Hoy toca...

...oculista, que alegria, tengo 0.5 y 0.75 de miopia en cada ojo respectivamente asi que tendre que ponerme gafas. En realidad prefiero ponermelas y llevaba tiempo queriendo ir al oculista, eso si, solo las necesito para conducir, mirar una pantalla lejana o cuando vaya a la facultad.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Mensaje en una botella...II


¿Sabes? Jamas imagine que iba a tener que leer una carta asi, de entre todas las cosas que habia imaginado para ti y para mi en ninguna estaba que esto terminara asi, creeme que lo siento. Ahora te veo y me odio por ser la causa de tus lagrimas y horas de soledad y desgracia, sientiendote la persona mas desdichada del mundo solo por mi culpa. Odio no haber podido cambiar el rumbo de nuestras vidas, odio no haber ido contigo jamas a Ardalid, odio no haber visto nevar junto a ti...odio todo lo que se me quedo por hacer.

No quiero que te preocupes por mi, estoy a salvo aqui donde estoy, solo que nada de lo que me pase sera lo mismo sin ti, el mundo es un lugar menos acojedor sin tu sonrisa y tus caricias, mas inhumano aun, aunque yo no este en el mundo. No se donde estoy, nadie me lo ha dicho, solo se que no estoy contigo y con eso me basta para saber que no quiero estar aqui. No me importaria tener que vivir en el infierno para toda la eternidad si con eso puedo estar contigo. La verdad es que no se como esto nos ha podido pasar.

En realidad casi no me di cuenta, recuerdo que andabamos juntos por la calle de camino a mi casa, llovia y hacia frio y tu no tenias paraguas, te dije que no hacia falta que vinieras hasta mi casa, ya estabamos en la esquina y a penas quedaban 20 metros hasta mi portal, te ibas a mojar y te me ibas a resfriar asi que te pedi que nos despidieramos alli y te fueras corriendo para no cojer mas frio. Asi fue como, en medio de aquel frio helado te inclinaste hacia mi y nos besamos por ultima vez, no sabes como de calido me parecio a pesar del entorno gelido en el que estabamos. Te diste la vuelta mientras me guiñabas el ojo y te fuiste corriendo. Me di la vuelta yo tambien y empece a caminar hacia mi casa...

...solo que algo paso, no se que fue pero todo empezo a ponerse borroso a mi alrededor, vi como me alejaba de ti poco a poco. Intente gritarte con todas mis fuerzas pero tu no me escuchaste, ¿porque? Tiraba y tiraba hacia ti con todas mis fuerzas porque sabia que algo malo estaba pasando y no queria separarme de ti, pero no pude llegar hasta tu mano. Asi fue como me apartaron de ti, no se porque, pero lo hicieron. Ahora encima tengo que leer tu carta y ver como piensas que todo fue culpa tuya y que simplemente no te creais lo suficientemente buena persona para merecerme.

No sabes cuanto te equivocas, solo con tu existencia me hacias la persona mas feliz del mundo, no necesitaba verte siquiera para sentirte cerca mia porque sabia que, estuvieras donde estuvieras, tu tambien estabas pensando en mi. Sabia que si miraba a la Luna me costaria bien poco encontrar en ella el reflejo de tu rostro mirandola tambien y esperando que yo estuviera alli, al otro lado, en la cara oculta de la Luna.

Ahora solo me queda una cosa mas, pedirte que seas feliz para siempre y que no pienses mas en mi pues solo te trae dolor, que no dejes que la cara se te oscurezca jamas. Desde aqui poco puedo hacer para que sepas lo mucho que te queria, es lo que mas odio, no haberte dicho nunca lo que te queria y habertelo demostrado con hechos dia a dia. Supongo que siempre valoramos lo que tenemos al perderlo, tal vez a mi me paso aunque no por eso te quisiera menos, desperdicie mi vida en cosas sin importancia mientras los minutos para estar contigo se me acababan sin yo saberlo.

Solo puedo demostrarte que sigues aqui conmigo de una forma, cuando mires al cielo, si buscas un poco, seguro que encuentras alguna estrella que brilla mucho mas que las demas...pues es tuya, te la regalo, lo siento es cuanto puedo hacer ahora. Ojala pudiera llevarte a volar conmigo...pero solo puedo ofrecerte mi estrella.

Mensaje en una botella...I

¿Sabes? Nunca pense que algun dia me iba a encontrar escribiendo esta carta, la verdad es que siempre pense que iba a tener el tiempo suficiente como para poder enseñarte Ardalid, ¿recuerdas? Siempre decias que Ardalid es como las "Cuatro Estaciones" de Vivaldi, lo sacaste de aquel libro, decias que en ella puedes vivir las cuatro estaciones del año en un solo dia, lo mismo amanecia un dia marron con viento, para ser seguido de una fina lluvia que cada vez se volvia mas intensa, para despues dejar todo el campo regado y lleno de vida y por ultimo salir un Sol que te calentaba cada pulgada del cuerpo.

¿Porque tuviste que irte? Pensaba que eras feliz aqui conmigo, que todo iba bien y que ibamos a ser felices para siempre, siempre pense que te gustaba como iba cada mañana a buscarte para ir a clases y te ofrecia mi paraguas si llovia, mi chaqueton si hacia frio o te quitaba el chaleco si estabamos casi en verano. Siempre pense que lo nuestro era perfecto, que mi sonrisa te hacia feliz y llenaba tu mundo porque yo no necesitaba mas que mirarte a los ojos para que mi dia fuera perfecto. Las mañanas en las que la noche anterior habiamos conseguido escaparnos de todos y dormir juntos, lo especial no era pasar la noche contigo, era despertar junto a ti, mirarte mientras soñabas y desear que ese conrazoncito tuyo nunca dejara de latir, ¿porque tuviste que irte?

A veces creo que nos falto tiempo, es verdad que el que teniamos lo disfrutabamos al maximo porque tu y yo eramos especiales, no porque yo lo fuera sino porque tu hacias que todo lo que te rodeaba lo fuera asi, no se como lo conseguias, pero me hacias sentir la persona mas especial y mas amada de toda la Tierra. Creo que era eso lo que mas adoraba de ti, esa mirada que tenias en la que podia perderme horas y que me hacia sentir que todo alrededor podia sumirse en el infierno pero que yo, sujeto a tu mirada, me iba a quedar en la supeficie. La verdad es que me supiste enamorar desde el principio, tus indirectas picaronas y como me cuidabas a la vez, siempre mirabas por mi antes que por ti, ¿porque tuviste que irte?

¿No era suficiente todo este mundo mio y tuyo para ti? Supongo que no, supongo que los angeles deben vivir en el cielo y tu no merecias ser menos y quedarte en la Tierra con una simple persona mortal. ¿Es por eso por lo que te fuiste no? Fuiste a buscar a tus iguales, por eso te has ido al cielo. Me odio hasta rabiar por dejar que te fueras en soledad aquella noche, por no acompañarte hasta ver como entrabas en el portal de tu casa. No podia creerlo la mañana siguiente, tu me habias despedido con un beso en medio del frio invierno y ahora esos besos se habian apagado para siempre, nunca mas podria probarlos y nunca mas volverias a besar a nadie. Pero te fuiste, te fuiste a las nubes con los demas angeles del cielo, supongo que es lo justo, tu merecias algo mas que alguien como yo.

Ahora solo queda firmar esta carta, enrrollarla y meterla dentro de una botella, queria hacertela llegar pero no se que direccion tienen los angeles asi que, si me perdonas, me contentare con lanzarla al mar y, si tu quieres, puedes bajar cuando nadie te vea y recojerla, hazlo por mi.

Hoy toca...

Bueno pues voy a estrenar una categoria mas, la sumaremos a los "Soñando con las Estrellas", en estas entradas dire mas o menos como me siento cada día o hablare de algun evento que pase, para que esto funcionara bien deberia escribir cada dia en el blog pero no lo creo posible cuando este en Sevilla...

...hoy toca como no puede ser de otra menera...CUAMPLEAÑOS!!!! Dios, 22 años ya, parece mentira que fue ayer cuando entre en el instituto con 11 añitos y no conocia a nadie porque era el unico de mi colegio que habia elegido ir al instituto grande. Pues nada, 22 años ya, ojala no corran tan rapido los años hasta los 30 como dicen...

miércoles, 23 de diciembre de 2009

A vuelapluma...

Alguien me dijo una vez que cuando empiezas a escribir debes empezar a golpear las teclas dejando que estas escriban lo primero que te salga de la mente. El primer borrador se escribe con al corazon, después lo repasas con el cerebro hasta dejarlo listo para que otros puedan leerlo. En realidad no escribo nada de esto para que lo lea nadie asi que dejare de lado la segunda parte de la tarea, la de repasarlo con el cerebro.

Es increíble como hay veces que detalles como una imagen, una cancion o una película te teletransportan a otro lugar sin desearlo. En este caso no es un lugar a miles de kilómetros de donde estoy o una historia de cuento de hadas de las que antes escribia, se trata de un regresion atrás en el tiempo. Esta vez fue una peli, la vi anoche con un amigo, no esperaba encontrarla en su cartuchera de películas grabadas y le dije que la vieramos, hacia años que no la recordaba aunque esta entre mis favoritas.

Hace años, cuando estaba en el instituto, me senti muy identificado con el protagonista de la peli, demasiado bocazas para callarte ante la autoridad de un profesor, demasiado seguro de si mismo para reconocer que no llevaba la razon cuando sabia que la llevaba, obsesionado con el baloncesto aun intentaba entrenar cada dia para ser mejor que el anterior. Desde luego no me considero tan inteligente como el chico de la película, pero si sentia que a veces tenia que intentar no destacar en nada, vivir el insituto es lo que tiene supongo.

Ahora es cuando viene la reflexion, ¿he cambiado mucho desde entonces? A priori diria que si. Creo que ya no transmito toda esa aura positiva que transmitia hace 5 o 6 años, quizas me he vuelto mas frio, mas reservado, me cuesta mas empatizar con la gente. Por el contrario ahora me considero menos egoísta, antes si que lo era, mucho, solo me importaba mi bien y tener cada dia lo que me habia propuesto, no es que ahora sea todo bondad, para nada, me cuesta mucho tener un gesto hacia la gente y no me siento orgulloso por ello, pero en cambio hay veces que me paro a pensar y creo que, si tuviera que elegir entre desear un mal para determinadas personas de mi alrededor y desearmelo a mi mismo desearia llevarme el golpe yo. Tampoco me siento orgulloso por ello, muchas cosas malas me han pasado últimamente por ser asi, pero hay personas con las que no puedo ponerme la coraza, mas bien prefiero ponerme de escudo. Tambien es cierto que me sorprendo a mi mismo en medio de estas reflexiones diciendome: “tio, eres gilipollas, no eres ningun Superman y algun dia el golpe va a ser demasiado fuerte, ademas, piensalo bien, de todas esas personas por las que serias capaz de sufrir, ¿cuántas estarian dispuestas a hacerlo por ti?”. Pues no lo se, no se cuantas estarian dispuestas a ponerse de escudo para protegerme, pero tampoco me preocupa, no se lo exijo a los demas porque no hay razon para hacerlo.

¿Qué saco al final de todo esto? Pues, creo que mi vida no ha cambiado gran cosa desde entonces, ni en los estudios donde realmente lo paso mal, es mi cruz particular, ni en lo afectivo, ni con mi familia ni en relaciones personales, muchas veces me digo a mi mismo que deberia demostrarles mas a mi familia lo que los quiero, pero como me dijo un amigo, nosotros partimos del “eso ya se sabe”, pero no puedo dejar de odiarme por hacerlo. En las relaciones personales…demasiados amigos me han fallado, otros me han sorprendido gratamente, pero menos que los que me han fallado. Y con las niñas…bueno, ese es un tema para no dejar de escribir, simplemente creo que es tan difícil que dos seres humanos encajemos a la perfeccion que a veces no deberiamos intentar buscarla, porque no dejariamos de ser infelices pero, cuando crees haberla encontrado, es increíble como se esfuma de entre tus dedos.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Soñando con las estrellas II: Orfeo y Euridice

Cuentan que cuando Orfeo tocaba no sólo los hombres, animales y dioses se quedaban embelesados escuchándole, sino que incluso la Madre Naturaleza detenía su fluir para disfrutar de sus notas, y que así, los ríos, plantas y hasta las rocas escuchaban a Orfeo y sentían la música en su interior, animando su esencia.

Con tantas cualidades, no era de extrañar que las mujeres le admiraran y que tuviera no pocas pretendientes. Pero sólo una de ellas llamó su atención, y no fue otra que Eurídice, quien seguramente no era tan atrevida como otras y puede que tampoco tan hermosa... pero el amor es así, caprichoso e inesperado, y desde que la vio, la imagen de su tierna sonrisa, de su mirada brillante y transparente, se repetían en la mente de Orfeo, que no dudó en casarse con ella. Zeus, reconociendo el valor que había demostrado en muchas de sus aventuras, le otorgó la mano de su ninfa, y vivieron juntos muy felices, disfrutando de un amor que se dice que fue único, tierno y apasionado como ninguno.

Pero no hay felicidad eterna, pues si la hubiera, acabaríamos olvidando la tristeza, y la felicidad perdería su sentido... y también en esta ocasión sobrevino la tragedia. Quiso el destino que el pastor Aristeo quedara también prendado de Eurídice, y que un día en que ésta paseaba por sus campos, el pastor olvidara todo respeto atacándola para hacerla suya. Nuestra ninfa corrió para escaparse, con tan mala fortuna que en la carrera una serpiente venenosa mordió su pie, inoculándole el veneno y haciendo que cayera muerta sobre la hierba.

No hubo lágrimas suficientes para consolar el dolor de Orfeo, y una noche de las muchas que pasó en vela llorando a su amada, decidió que si hacía falta, descendería él mismo a los infiernos de Hades para reclamar a Eurídice. Fue un viaje duro, tuvo que enfrentarse al guardián de las puertas de los Infiernos, Kancerbero, quien a punto estuvo de atacar pero que finalmente respondió a la música de Orfeo como otros tantos animales habían hecho anteriormente. Así fue como nuestro músico se internó en el submundo, sin cesar de tocar y de cantar su tristeza.

Cuentan que el mismo Hades se detuvo a escucharle, que las torturas se interrumpieron, que todos encontraron un momento de paz en la visita de Orfeo. Sísifo, condenado a subir una piedra hasta la cumbre de la montaña una y otra vez, detuvo su marcha; los buitres que torturaban a Prometeo desgarrando sus entrañas se posaron en el suelo y Tántalo, quien jamás podría saciar su hambre o su sed, rompió a llorar olvidando sus necesidades. Y los Señores del Infierno, Hades y Perséfone, quedaron conmovidos por la belleza del canto de Orfeo.

Así, decidieron devolver a la vida terrenal a Eurídice, con la condición de que ésta caminase detrás de Orfeo en el viaje de vuelta al mundo de los vivos, y que éste no mirase atrás ni una sola vez hasta que no estuvieran en la superficie. Y ambos emprendieron la marcha.

El viaje fue difícil, lleno de penurias. Si la bajada al Hades había costado, el ascenso fue aún peor. Eurídice seguía herida y débil, y las sombras se cernían sobre ellos amenazadoras, el frío se colaba en sus huesos, los tropiezos eran cada vez más frecuentes. A punto ya de llegar a la salida, cuando los primeros rayos de luz traspasaron las sombras, Eurídice dejó escapar un suspiro aliviada, y Orfeo olvidó la orden de Hades y miró hacia atrás por un instante. Entonces su amada empezó a desvanecerse, pues la condición impuesta había sido violada, y aunque Orfeo se lanzó sobre ella en un abrazo que la retuviera, no fue más que aire lo que estrechó entre sus brazos.

Orfeo intentó entonces descender de nuevo al Hades, pero Caronte, el barquero de la laguna Estigia, le negó la entrada, y ambos apenas pudieron despedirse con una mirada a través de las aguas. Y aunque esperó Orfeo siete días con sus siete noches en el margen del lago, acabó viendo que era demasiado tarde para enmendar su error, y marchó a vagabundear por los desiertos, sin apenas probar bocado, acompañado sólo por su lira y su música.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Fijate en ti

Fíjate en ti, no lo digo con ánimo de desprecio pero fíjate bien,
El material del que estáis hechos es blando
Y su energía depende de la oxidación ineficiente de la materia orgánica
Entráis cada noche en un estado de coma y soñáis
Pero de que sirven los sueños si casi nunca se cumplen
Pensáis es cierto, pero os equivocáis frecuentemente
Y a la menor variación externa, perdéis vuestra eficiencia
Sois alterables, sois imperfectos
En cambio yo, preferiría sentir lo que sentís……

sábado, 12 de diciembre de 2009

Soñando con las estrellas I: Orión (como no podia ser de otro modo)


Orión era hijo de Poseidón, dios del Mar, y de Gea, la Madre Tierra. Tenía una belleza extraordinaria y creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubrieran de hombros para arriba.

Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró de Mérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que demostrara su valor llevando a cabo una difícil misión. Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir lo prometido.

Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo ya que éste se refugió en una cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido, le dió por matar con sus infalibles flechas y sin piedad alguna todos los animales que le iban saliendo al paso, ya fueran animales feroces o mansas e inocentes criaturas. Tal era el número de bajas que había causado ya, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, sin ningún éxito, que fuera benévolo y reflexivo. Orión hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea.

Un día, cuando el soberbio gigante se encontraba reunido con sus amigos, envaneciéndose de que ni los tigres, ni las panteras, ni aún los leones o serpientes eran capaces de producirle espanto alguno, desbordó la paciencia de su madre, la cual le mandó un escorpión muy venenoso. Orión, al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea.

El gigante se confió demasiado y el escorpión le picó en un pie con su potente aguijón venenoso. La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre del cazador y éste cayó al suelo medio moribundo. Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco gloriosa para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza y una liebre , para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noches estrelladas, recordaran sus aventuras como cazador. También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos, a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra (Gea).

El dios fue condescendiente con Orión y atendió sus súplicas. La Tierra tembló, y desde entonces lo ha venido haciendo hasta nuestros días cada vez que ha visto aparecer a Orión sobre el firmamento, ya que éste siempre ha traído consigo el viento, el frío, las tempestades, los hielos, las nieves y las escarchas, que tan abundantes son en invierno sobre la Tierra, coincidiendo con la llegada de esta constelación.