Hoy decido cambiarle el nombre a mi blog. Y no lo hago en vano ni por capricho, lo hago como homenaje a alguien.
Supongo que a todos nos llega el final, y aunque a ti aun no te ha llegado, gracias a Dios, pues solo él sabe cuanto te queremos y te admiramos, es al final del camino cuando llegan los reconocimientos. No nos engañemos, los reconocimientos hay que ganárselos, no se regalan, y a ti no te los han regalado. Tampoco yo te lo regalo, te lo has ganado. Por todos estos años, por todo este amor, por todas esas cosas que nunca sabré que has hecho por mi, pero que seguro las has hecho en silencio y para que yo jamás me enterara. Porque así eres, terco y de ideas fijas, pero te desvives por tus seres queridos, por tu familia, por mí. Siempre lo has dicho, has sido mi otro padre y a veces, durante mucho tiempo, el primero.
No quiero ni pensar el día que faltes, a pesar de cuantas veces te reñimos (si, es paradójico que al final seamos tus hijos y nietos quienes te intentemos decir como actuar), espero que sepas cuanto amor hay en cada una de nuestras palabras. No queremos por supuesto mas que el bien para ti, para que seas feliz en estos días. Y si consiguieras ser feliz sería la mejor manera posible de hacernos felices también a quienes te vemos cada día.
Mi homenaje no es gran cosa, sólo un cambio de nombre. Al igual que yo, o mejor dicho, yo igual que tú, también escribo. Desde luego lo que yo hago, si lo comparáramos a como tu escribes, no se le podría llamar escribir, pero lo intento. Mucho escribiste, muchas crónicas, a veces con tu nombre real...y otras veces con un seudónimo: El Duende del Chaparral. No se como se te ocurrió siquiera ese nombre, no eres muy de literatura fantástica, pero el caso es que ahora, y con tu permiso, me gustaría que los pobres intentos de literatura que tu nieto se dedica a escribir en este pequeño rincón de la red pudieran llevar tu firma. Espero estar a la altura del nombre, tanto aquí como en la vida que me espera, pues son muchas y muy altas las expectativas del descendiente de alguien como tú, nadie espera medianías, se que tú tampoco, aunque por mi bien y no buscando tu propio orgullo. Te lo tomo prestado a modo de homenaje sin más, sin haber pedido permiso, aunque tu tampoco me habrías negado el favor, seguro.
El beso mas fuerte de todos. Yo y toda tu familia te queremos.