
Miró hacia la noche que sobre él se abatía y vio un millón de luciernagas centelleando en el oscuro velo de una noche sin Luna. Ninguna le era desconocida, sus leyendas y cómo se llamaban. Había estado al menos una vez en cada una de ellas y las conocía tan bien como, por ejemplo, el camino de vuelta a casa. Ése que tal vez nunca podría realizar.
"He vivido entre dos mundos paralelos. He sido ángel en uno y demonio en el otro. He buscado el amor y la muerte a partes iguales a una edad en la que la mayoría aun pierde el tiempo en juegos. Nunca quise contar esta historia, pero tal vez hayáis oído hablar de mi."
No hay comentarios:
Publicar un comentario